Esta página ha sido creada por la profesora María Jesús Campos

1. Pueblos Prerromanos: los Carpetanos.

Distribución de los pueblos prerromanos en la Península Ibérica
Distribución de los pueblos prerromanos en la Península Ibérica

Antes de la llegad
Guerreros carpetanos. Fuente: Mundo Historia
Guerreros carpetanos. Fuente: Mundo Historia
a de los romanos, la Península Ibérica estaba habitada por diferentes pueblos denominados prerromanos. En la zona central de la península y, por tanto, en la región de Madrid, se situaban los carpetanos.


Tenemos pocos conocimientos sobre este pueblo y, la mayoría, provienen de documentos de geógrafos e historiadores romanos como Estrabón. En ellos podemos ver como los carpetanos eran un pueblo celtíbero de caracter agrícola-ganadero aunque también explotaban minerales como el oro y la plata y por su destreza en la lucha eran apreciados mercenarios. Vivían en cabañas organizadas en aldeas que se protegían por empalizadas de madera y su organización social se basaba en la existencia de familias extensas.


2. Los Romanos


A finales del siglo III a.C. los romanos invadieron la Península Ibérica para cortar el abastecimiento del ejército cartaginés que intentaba invadir Italia durante la II Guerra Púnica. Vencidos los cartagineses, los romanos decidieron conquistar y colonizar la península, a la que denominaron Hispania, para aprovechar sus recursos naturales. Para ello tuvieron que afrontar la dura resistencia de los pueblos romanos, en nuestro caso, la del pueblo carpetano que, tras varios años de lucha, fue exterminado.
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Para controlar mejor el territorio los romanos dividieron Hispania en dos provincias: Hispania Ulterior e Hispania Citerior. La región de Madrid pertenecía a esta última. Aunque posteriormente se dividió hasta llegar a contar con 4 provincias: Bética, Lusitana, Cartaginense y Tarraconense, en la que se incluyó el territorio madrileño.



La colonización de Hispania conllevó por parte de la población local la asimilación de las costumbres romanas, su lenguaje, su forma de vestir, su economía, sus infraestructuras.





Villa romana
Villa romana

El territorio madrileño parece haber tenido una cierta importancia estratégica por su situación central en la península aunque ello no conllevó la creación de núcleos urbanos importantes, salvo Complutum o Toletum. El resto del territorio contaba con asentamientos rurales dispersos y con villas romanas de las que se han encontrado vestigios en Carabanchel (villa de los Carabancheles) o en Villaverde Bajo.








3. Los pueblos germanos: los Visigodos





Trajes, armas y joyas de los visigodos
Trajes, armas y joyas de los visigodos
A finales del siglo IV y durante el siglo V, Hispania fue ocupada por varios pueblos germanos como los suevos, los vándalos, los alanos y, finalmente, los visigodos que sustituyeron a los romanos tras la desparición del Imperio Romano de Occidente.


El Reino Visigodo estableció su capital en Toledo y, la fuerza de atracción de población y recursos que ejerció por ello esta ciudad, impidió el crecimiento de núcleos importantes en la región de Madrid. No obstante existen vestigios de un asentamiento visigodo en los alrededores de la basílica de Santa María de la Almudena y de varias necrópolis (cementerios) visigodas en la zona del Paseo de Extremadura, junto a la Casa de Campo.






Esta situación se mantuvo hasta la invasión musulmana que replegó a los cristianos al norte de la península y convirtió la zona central de la península en una tierra de nadie por su peligrosidad. Sin embargo, la presión reconquistadora de los reinos del norte hizo que los musulmanes otorgaran más importancia a la zona madrileña como defensa y protección de la ciudad de Toledo. De este modo establecieron fortalezas o ribats para parar el avance cristiano, lo que en nuestro caso dió lugar al nacimiento de Madrid como núcleo urbano.